jueves, 9 de abril de 2015

Una "Bilbaina" en el centro de la Serena

Ricardo Fernández Blanco-Moral nació en Malpartida de la Serena un 6 de Noviembre del año 1845, era hijo de Victoriano Fernández-blanco, abogado y consecuente liberal, asesinado por sus adversarios políticos el 10 de Abril de 1846 en la misma Malpartida, y de Fermina Moral Grande natural de Badajoz e hija del intendente de Rentas de la ciudad de Badajoz, Antonio Moral Arenzana, esté natural de la ciudad de Llerena.

Con tan solo tres años fija su residencia en Castuera, al casar su madre en segundas nupcias con el castuerano Antonio Morilla de Cáceres, secretario que fue de su ayuntamiento y a partir de aquí fue donde vivió toda su vida, donde casó y murió.

Inició sus estudios de Derecho en la Universidad Central de <Madrid en el año 1861, bajo la tutoría de don Mariano Fernández-Daza, quién lo acogió en su casa de Madrid, en la calle Jacometrezo. Quizás fuese obligado a estudiar, pues por su rebeldía de juventud y debido a su falta de asistencia a las clases fue expulsado por el rector al año siguiente.

Tomó contacto con el mundo de la política muy joven debido a las amistades que tenía y amigos de su difunto padre, pero fue tras la Revolución que se produjo en España en 1968, que obligó a la Reina Isabel II a exiliarse, cuando Ricardo entró a formar parte de la denominada “Junta Revolucionaria” del distrito de Castuera, entidad que se creó tras dichos acontecimientos, concretamente fue nombrado Vicepresidente de la Junta que presidió su suegro Manuel Benítez Donoso Custodio, quien ejerció de médico en Castuera más de 50 años.

En el año 1874 fue nombrado diputado provincial en Badajoz por el Gobernador Civil de la provincia permaneciendo como tal al menos hasta el año siguiente de 1875, sirvió gratuitamente un puesto en la comisión provincial, pues renunció al sueldo en favor de la provincia. También lo fue en 1881 al ganar las elecciones de Diputado Provinciales, pero sólo lo fue unos meses, pues dimitió al ser elegido Diputado a Cortes por primera vez.

Formó parte del partido liberal en la provincia de Badajoz llegando a ser elegido Presidente del Comité Provincial en el año 1881, cargo que desempeñó hasta bien entrado el siglo XX.

Dio el salto a la política nacional al presentarse como candidato liberal por el distrito electoral de Castuera a Diputado a Cortes, en las elecciones del 20 de Octubre de 1881, obteniendo una aplastante victoria y derrotando a su oponente conservador don José Moreno Nieto, Diputado a Cortes que fue por el distrito de Castuera en varias legislaturas anteriores.

De nuevo fue elegido Diputado a Cortes en el año 1886 y en otras seis legislaturas más, siempre por el distrito electoral de Castuera, hasta la última que represento hasta el año 1914.

Fue Gobernador Civil de la provincia de Tarragona del 3 de Diciembre de 1885 al 13 de Mayo de 1886, cargo que abandonó al dimitir al ser elegido por segunda vez Diputado a Cortes.

También lo fue de la provincia de Vizcaya, nombramiento que se publicó en la Gaceta de Madrid de 22 de Marzo de 1888, en dicho Gobierno Civil permaneció hasta el 10 de Julio de 1890, en Bilbao hizo muchos y buenos amigos, al despedirse fue obsequiado con un banquete de despedida en el Club Náutico de Bilbao, asistiendo más de 100 comensales, entre ellos el Presidente de Vicepresidente de la Diputación Vizcaína, los Diputados a Cortes de la provincia, el alcalde de Bilbao y algunos alcaldes y concejales de pueblos de la provincia.

Ricardo guardaba muy buenos recuerdos de ésta etapa. Con el tiempo compró una finca en Castuera, a la que llamó “La Bilbaina” como prueba del cariño que recibió en aquella provincia.


La finca sigue llevando este nombre en la actualidad


Práxedes Mateo Sagasta,  fundador del partido liberal (1885) presidiendo el Consejo de Ministros en 1881-83, al inicio de la Regencia de María Cristina
Imagen: internet

Fuente: Artículo de Anselmo V. Fernández-Blanco García. Revista “Antaño”. ISSN 1695 -9949





miércoles, 1 de abril de 2015

Estación Biológica de Doñana

Una visita a la Estación Biológica de Doñana, acompañados por el director de la Estación, Juan José Negro, que además de acompañarnos nos explica porque considera que la biología de la conservación "es ya una ciencia consolidada" y los proyectos de investigación que desarrolla el CSIC.













Seguro que todos estamos acostumbrados a ver las típicas señales de tráfico que advierten del peligro de atropellar animales salvajes o ganado, en cuyo interior se ilustra un ciervo o una res.  Sin embargo, si nos adentramos en Doñana este peligro se multiplica debido a la alta diversidad y abundancia de fauna presente en la zona. Cuando recorremos los caminos que surcan esta zona debemos extremar la precaución, como muy bien nos recuerdan unas originales señales. Aunque puede resultar pintoresco es la mejor manera tanto de no atropellar a los animales como de poder observarlos. Aparecen aves, sapos, escarabajos… y con la prohibición de distintas velocidades.

Y luego está esta, para proteger a biólogos absortos en su trabajo. 




Descubriendo Doñana

El punto de encuentro Centro de visitantes “El Acebuche, para realizar una visita guiada en 4x4 por un sector del Parque Nacional de Doñana al que está prohibido el acceso y que solo está permitido visitar a través de estas empresas autorizadas. El recorrido se adentra en el Parque Nacional por la playa de Matalascañas, hasta las dunas y por el camino rociero que siguen las hermandades de Cádiz, que está delimitado por estacas y del que está prohibido salir. Continua por el “cerro del trigo” hasta la zona de las marismas. El aguas de estas marisma procede de la lluvia y si no ha llovido suelen estar secas. Por “El Llano de Velaszquez” que te cuentan se llama así porque venía mucho el pintor ¿? Y que es un lugar de asidua afluencia de fauna. Continua hasta la desembocadura del Guadalquivir y regresa por la playa.

A la izquierda quedan algunas casas de pescadores. Nos cuentan que aún se siguen usando pero que los actuales dueños ya no podrán traspasarlas a sus herederos y que acabarán desapareciendo. Una de ellas tiene ¡¡un pozo!! Que se nutre del acuífero de agua dulce que hay bajo el Parque





Entramos por la playa de Matalascañas y nos internamos en las dunas






Al paso de las dunas, la superficie llana sobre la que se desplazan dejará al descubierto un espacio húmedo y resguardado del viento en el que se asentarán las plantas. Estos mosaicos de vegetación entre dos frentes de dunas consecutivos se denominan localmente "corrales". Dentro de los accidentes geográficos originados por las dunas, los corrales son los más caracterizados, tanto por su peculiar estructura como por la riqueza de especies que se encuentran en él. Los corrales son obstáculos temporales de las dunas ya que las dunas en su empuje terminan invadiendo la totalidad del corral. El paso de una barrera de dunas por un pinar supone la total destrucción del mismo y la aparición, muchos años después del llamado campo de cruces ya que los pinos aparecen como extrañas formas fósiles con los troncos mutilados y algunos restos de alguno de sus brazos. Una vez retirada toda la arena que produjo la destrucción del pinar quedan depresiones cercanas a la capa freática, humedeciendo la zona e incluso sufriendo pequeñas inundaciones comenzando un nuevo ciclo de generación de un nuevo corral. 






El tránsito de las dunas por los corrales está acompañado del arrastramiento de la vegetación; sólo sobreviven los pinos más altos (pinos testigos) y los enebros cuyo sistema de raíces los hace “cabalgar” por encima de las dunas




Bosquetes de pino piñonero y matorral


Y seguimos por el camino rociero que siguen las hermandades




“Las Marismillas” en obras antes de que llegue el Presidente. 


"Mariano Rajoy es el cuarto presidente del Gobierno español que escoge para descansar el Palacio de Las Marismillas, finca del Parque Nacional de Doñana. Los dos accesos al Palacio, cerrados a vehículos no autorizados, requieren cruzar el Guadalquivir desde Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) o recorrer en la bajamar los treinta kilómetros de playa que separan la finca de Matalascañas (Huelva). Al ubicarse el Palacio sobre terreno arenoso, los caminos que lo rodean son pistas penosas de transitar, cuando no imposibles para quien no está familiarizado con las arenas.


El disfrute de Marismillas por las elites españolas no es reciente pues ya Alfonso XI convirtió en el siglo XIV estas tierras, propiedad de los Duques de Medina Sidonia, en uno de sus cazaderos preferidos.

Tras seis siglos en manos de estos duques, el afamado Coto de Doña Ana se dividió y la finca Marismilla pasó en 1900 al bodeguero jerezano Guillermo Garvey, quien mantuvo la actividad cinegética a la que invitaba a monarcas y políticos españoles, así como a príncipes de numerosas familias reales europeas. Alfonso XIII fue asiduo cazador en la finca y el Palacio de aires victorianos que Garvey comenzó a levantar en 1900 contaba con estancia y vajillas reservadas para el monarca.

Franco no fue menos y mató en Marismillas 4 venados y 2 jabalíes del 6 al 8 de octubre de 1944, en una visita con una fría acogida por parte de los entonces propietarios, la monárquica familia Borghetto, a la que sorprendió descubrir entre los enseres del general el brazo incorrupto de Santa Teresa, según relata Carlos Morenés en su "Historia del Coto de Doña Ana".

El prestigio que las artes cinegéticas adquirieron durante el Franquismo quedó reflejado en la amplia nómina de ministros y altos cargos que cazaron en Las Marismillas, alguno de ellos con un resultado rayano en el ridículo, según algún sabio guarda de la finca. Un joven de 15 años llamado Juan Carlos de Borbón también cobró su primera pieza en Marismillas en octubre de 1953.

En medio de esta finca, Guillermo Garvey comenzó en 1900 la ampliación de la sencilla residencia que albergaba a propietarios e invitados y su heredero, José Garvey y Capdepón, amplió el inmueble, con aires victorianos, una década después hasta alcanzar la mitad de la extensión actual del Palacio de Marismillas.
A mediados del siglo pasado, los nuevos dueños, los duques de Tarifa, reforzaron el estilo de casa de campo británica del Palacio con su actual estructura de dos amplios ventanales, un mirador corrido y un colorista tejado.

El inmueble sumaba en su planta superior dieciocho dormitorios y cuartos de baño, mientras que en su planta baja destacaba un impresionante comedor, con paredes forradas de nogal y una mesa de cinco metros de largo, de una sola pieza de caoba de Cuba, que Guillermo Garvey compró en un concurso de muebles de San Francisco (EEUU).

La finca fue heredada a mediados del siglo pasado por los marqueses del Borghetto y luego por sus hijos, la familia Morenés, a quienes el Estado se la expropió tras un proceloso contencioso judicial sustanciado en diciembre de 1998.
Los Morenés perdieron, salvo unas escasas doscientas hectáreas, el disfrute de la "paradisiaca soledad" de estas tierras milenarias, donde aún se investiga la presencia de la mítica Tartessos, pero aducen, con orgullo, que supieron preservar durante cinco generaciones este edén, donde sobreviven los últimos ejemplares de águila imperial y de lince ibéricos de Doñana.

Su esfuerzo mantuvo a Marismilla -en singular, como ellos la denominan- frente a fenómenos naturales como crecidas del Guadalquivir, sequías, incendios o epidemias, y ante las tribulaciones históricas como la invasión napoleónica, la expropiación republicana, el desarrollismo franquista o el furtivismo. Ahora es el Estado el que gestiona desde hace década y media Las Marismillas -en plural- y el que vela por preservar su "paradisíaca soledad", para muchos, el alma verdadera de Doñana."



No son nada más que puntitos blancos, pero ahí estaban ¡¡flamencos!! Y era la primera vez que los veía 





A mediados del siglo XV, con la plantación de pinos y la necesidad de mano de obra, empiezan a instalarse familias en esta parte del parque. A algunas de estas familias se le adjudicó una pequeña parcela en la que desarrollaban una agricultura de subsistencia. Así nace el poblado de “La Plancha”. Sus habitantes se dedicaban al carboneo, al aprovechamiento dela piña y a otros trabajos.

El poblado llego a tener unas 60 o 70 casas con una población de unas 400 personas

Seguimos por la playa hasta la desembocadura del río y continuamos, ya de regreso, por la playa. En esta zona es donde se puede ver al que se conoce como “Barco del arroz"

El 27 de febrero de 1994, un barco chipriota cargado con 6.080 toneladas de arroz procedente de Bangkok, el Weisshorn, iba a penetrar en el río Guadalquivir con destino al puerto de Sevilla. A la altura de Chipiona, debido a la marea baja, el barco quedó encallado en la plataforma continental, provocando vías de agua. El arroz se infló con el agua de mar hasta el punto de abollar las puertas metálicas que lo guardaban. El barco acabó partiéndose en dos y la tripulación huyó del barco hacia las costas de Chipiona. Se dice que el buque no encalló por accidente, sino que fue el Capitán el que lo acercó a propósito a la costa, por una deuda con el armador. Otra versión más oficial apunta a que el barco se encontraba fondeado en el día de los hechos frente a las costas de Sanlúcar a la espera de entrar por el río, en ése día hubo un fuerte temporal que rompió la cadena del ancla, y el navío se vio arrastrado por el viento y el oleaje hasta una zona poco profunda conocida como "Bajo Picacho", donde encalló. Los vecinos de Sanlúcar y Chipiona sufrieron durante más de un mes un olor insoportable provocado por su putrefacción.

Extraido de la Wiki

domingo, 11 de enero de 2015

Lucernas

La lucerna consiste en un depósito de aceite de forma circular o elíptica, la boca, por la que se empujaba la mecha, y el asa. Para su fabricación se utilizaba terracota de colores amarillos, rojo o parduzco, frecuentemente se sacaba brillo con silicato. Podían tener una o varias aberturas para la mecha:
"Aunque doy luz a convites enteros con mis llamas y teniendo tantas mechas, me llaman una sola lámpara" (Marcial, XIV, 41).
Las clases pudientes utilizaban lucernas de bronce.
Para apagar la mecha y sacarla se utilizaban unas pinzas o agujas.
(Símilo) la 
cabeza agacha, coge la lámpara, saca con una aguja la mecha reseca y con mil soplidos aviva la ténue llama. (Virgilio, App. Vir. Moretum)

Algunas lámparas muestran inscripciones sobre sus bases, grabadas  en relieve, indicando el nombre del alfarero, el propietario o el reinado del emperador. A veces se pueden hallar también marcas comerciales.
 Para la iluminación de habitaciones más grande o se colocaban estas lucernas sobre plataformas o se suspendían de portalámparas o del techo por medio de cadenas. Estos candelabra se hacían de madera o de metal corriente entre las clases más pobres: 

"Estás viendo que soy leña; como no tengas cuidado con mis lumbres, se te convertirá, de candelabro, en una gran lámpara" (Marcial, XIV, 44)
Para adornar el tronco se esculpían con frecuencia figuras de animales
.

Imágenes de : LAS LUCERNAS ROMANAS DEL MUSEO NACIONAL DE ARTE ROMANO DE MÉRIDA

(2002 b) Rodríguez Martín, F. G. Las lucernas romanas del Museo Nacional de Arte Romano de Mérida.

Monografías Emeritenses, nº 7, Madrid 2002.









De los pelos

Además  de seguir las modas del peinado, las matronas romanas pasaban largo tiempo intentando mejorar su imagen con el cuidado y embellecimiento de su cabello. La aplicación de tintes y ungüentos, la elaboración de rizos y la ornamentación con distintos complementos  eran tareas que ocupaban a las ornatrices y permitían a las señoras vanagloriarse de una belleza  más artificial que natural.


“Pero la mayor parte de sus esfuerzos se van en el peinado. Porque algunas no pasarían un juicio favorable sobre sus dones naturales y, por medio de pigmentos que pueden colorear de rojo el pelo para igualar al sol de mediodía, ellas tiñen su pelo con un capullo amarillo como colorean la lana; las que están satisfechas con sus rizos oscuros gastan la fortuna de sus maridos en ungir su pelo con casi todos los perfumes de Arabia; utilizan herramientas de hierro calentadas a fuego lento para rizar su cabello a la fuerza en bucles, y rizos elaborados con estilo traídos hacia las cejas dejan la frente sin apenas espacio, mientras las trenzas por detrás caen orgullosamente hasta los hombros.”  (Ovidio, Amores)

Los romanos utilizaron un tinte hecho con cenizas de haya y sebo de cabra (sapo)  que elaboraban los esclavos galos para teñir de rubio.


“El sapo, también, es muy útil para este propósito, una invención de las Galias, para dar un tinte rojizo al cabello. Se prepara con sebo y ceniza, de las que las mejores son las de haya y carpe: hay dos tipos, el sapo sólido y el líquido, ambos muy utilizados por los pueblos germanos, por los hombres más que por las mujeres.” (H.N. XXVIII, 51)



Para teñir el pelo de negro se utilizaba una mezcla de aceite de oliva y cáscara de nuez, además de otros ingredientes.

¡Ay, tarde llamo al amor y tarde a la juventud!
Cuando la ancianidad canosa impregna  una cabeza vieja,
Entonces llega el momento de cuidar la figura,
Entonces se tiñe el cabello para ocultar
Los años tintándolo  con la verde corteza de una nuez” 

(Tib. Elegías, I, 8)


Retratos femeninos del Museo Nacional de Arte Romano - Mérida



Retrato femenino del Museo Nacional de Arte Romano - Mérida


viernes, 9 de enero de 2015

Ascendientes: Adelas


Adela Martínez Nogales

Bisabuela paterna



Adela de Tena Martínez

Atalaya por matrimonio. Tía-abuela paterna



Adela Fernández Calderón

Abuela materna


Y yo J


sábado, 6 de diciembre de 2014

Artesanos

Los avances tecnológicos y la generalización del universo digital están muy bien pero no debemos olvidar a los artesanos, esos artistas que conservan la esencia de lo que somos

¿Qué es un artista? Hay tomos y tomos de debate sobre su definición, pero en términos generales es una persona cuyo trabajo muestra sensibilidad e imaginación, una persona que domina una habilidad o un método, una persona que puede hacer algo mejor que otros, una persona que se expresa a través de un medio, una persona que crea belleza. Todas esas son definiciones de Wikipedia.

Un artista, además, conoce a la perfección los materiales con los que trabaja, reflexiona sobre su proceso de creación, conoce los cánones del oficio, no se repite, y sobre todo, se manda solo

Para conservarlos/ conservarnos, mantener su arte/ mantenernos, estaría bien la construcción de una red, que funcionara como un poderoso instrumento de planeamiento en el diseño eficaz de un plan de preservación de nuestros valores intangibles, de nuestra muy rica y variada cultura material y de nuestros artesanos y sus conocimientos.

Me ha encantado este video que una empresa ha dedicado a sus artesanos que realizan su trabajo con la misma atención al detalle que deberíamos aplicar a la vida en general, teniendo en cuenta la diversidad de necesidades, las condiciones estacionales y ambientales, .... como parte de una vida equilibrada.