domingo, 8 de abril de 2012

Etiqueta.net. Por que sí, hay maneras (1)

La vida social digital es mucho mas sofisticada y complicada de lo que en un principio se puede suponer. En tu mundo virtual tus amigos y seguidores pueden estar enfadados contigo y tú ni te enteras, o al revés, tu estas furioso con todos ellos y ellos no muestran el mas mínimo mosqueo porque, sencillamente, no se han enterado
Aver:
¿Debes enfadarte si tras una discusión cara a cara, tu contrincante se disculpa por whassarpp?
No debería, al menos, haberte llamado
Si mando un SMS y un día después aún no he recibido respuesta ¿debo insistir? O,
¿Debo considerar la “no comunicación” como una respuesta?
Podemos sentirnos engañados si alguien que hemos conocido en Meetic no tiene ningún parecido con la foto que tenía en su perfil
Y, si te enteras por Facebook de que tus amigos han quedado el domingo y a ti nadie te ha avisado ¿tienes derecho a sentirte marginada?
Tenemos que perdir explicaciones a alguien que nos borra del FB o de su Twiter

Preguntas, preguntas, preguntas… y aún no hay manuales sobre esto y puede que con la rápidez que se cambia en la red nunca los haya. , esto esta bien, siempre hemos desconfiado de los “sabelotodos”, ¿ porque la red iba a ser diferente?
Como decía Karelia Vazque en su artículo Cortesía digital: Por qué sin maneras no hay maneras: Experimenta y haz lo que te dice tu intuición, nadie es infalible, las reglas las escribimos entre todos. Los intentos de códigos de Net.Etiqueta quedan obsoletos antes de ver la luz, porque Internet odia las reglas y ama el presente (aunque guarda las reglas del pasado ¡¡que para eso está Google!!)”

Así, que lo que necesitamos es:

  • Iniciar un proceso de licuación de toda nuestra sólida mentalidad y de nuestras sólidas referencias y,
  • Crearnos un sistema que nos permita actuar cada día y ante cada circunstancia como sea conveniente, evolucionar con él extrayendo toda la energía e información que nos sea necesaria de él mismo

Aunque, yo, por si acaso, me voy a guardar algunas notas


lunes, 2 de abril de 2012

Alfiletero?? No gracias


No tengo nada contra los sindicatos, pero sí contra quienes abandonan a los trabajadores cuando gobierna un partido y utilizan a estos mismo trabajadores cuando gobierna otro; sí contra los que han hecho de la figura del liberado una forma de vida, sí, contra los que viven como burgueses mientras hace demagogia de obreros llamando todos los días a las barricadas, sí contra los que manejan 3000 millones del presupuesto público para cursos de formación que solo generan trabajo a los amigos del sindicato; si con los que ganan dinero con cada ERE que deja a cientos de de trabajadores en la calle, sí, contra los que se niegan a vivir solo de las cuotas de sus afiliados; sí contra quienes se niegan a dar cuenta de sus cuentas e impiden que todos conozcamos el número de liberados sindicales que existen; y, sobre todo, contra los que ejerciendo su poder absoluto te dicen “o estas conmigo o estas contra mi”.

Quiero opinar lo que considere oportuno y estoy muuuuuuuuuuuuuuuuuuy casada de ser un “alfiletero”.

 

 

sábado, 31 de marzo de 2012

De aquellos polvos vienen estos lodos

Desde sus primero pasos, la mitificada Constitución de 1812 tuvo una crítica incontestable: estaba alejada de la realidad de la calle.
El propio Muñoz Torrero, en una de sus intervenciones reconoce que en su aprobación faltó la representación de sectores importantes que debieron ser consultados. El recuento de los diputados constituyentes es elocuente: noventa y siete eclesiásticos, ocho aristócratas, treinta y siete militares, dieciséis catedráticos, sesenta abogados, cincuenta y cinco funcionarios, quince latifundistas, nueve marinos, cinco comerciantes, cuatro escritores, dos médicos y un arquitecto.
Ni economistas, ni pequeños propietarios,  jornaleros, arrendatarios, munícipes y artesanos… con lo que el texto se inclinaba más hacía la política que hacia la economía real.  

martes, 27 de marzo de 2012

¡¡ya está!! !¡¡seremos un gran balneario!!!

En España sólo se salva el turismo

El ministro de Turismo descarta un IVA reducido para el sector

En declaraciones del vicepresidente de la asociación empresarial Exceltur, José Luis Zoreda: El sector turístico se ha convertido en los últimos años en un oasis en el desolador panorama de la economía española. Exceltur calcula que el sector turístico creció en torno al 2,5 % en 2011. Estas declaraciones se realizaron en enero, la semana antes de la celebración de FITUR, la feria más importante del sector.

Esta semana las recordé viendo un programa de Comando Actualidad, y, no porque el tema que trataban fuera el turismo sino por el descorazonador panorama que en él se mostraba.

Nuestros representantes políticos han hecho sus apuestas, y ni la ciencia ni la tecnología figuran entre ellas. Por más que muchos nos llevemos las manos a la cabeza, nuestros gobernantes lo tienen claro: España será un país de servicios o no será.

La clase política española sigue y, parece que seguirá aprobando los recortes presupuestarios en ciencia, (también seguirá negándolo); no está apostando por una sociedad del conocimiento, sino por un modelo económico basado en la mano de obra. La educación esta por encima de nuestras posibilidades.

Y llegará un momento en que no se puedan rehabilitar las casas que en los años de la burbuja se construyeron con tanta rapidez que están faltas de mucho, porque nuestro arquitectos/as estarán pintando zapatillas o enseñando a patinar, nuestros proyectos de carreteras se hallarán paralizados porque nuestros ingenieros habrán salido corriendo de este país para ir a mezclarse con los chicos listos de Europa junto a nuestras enfermeras, a las que encontraremos en cualquier hospital menos en los nuestros, nuestros médicos quizá descubren la cura a algunas enfermedades pero, seguramente, no les dará tiempo a patentarlas porque tendrán turno doble en el bar, nuestros educadores/as estarán tan ocupados trabajando en los hoteles que acabaremos por ser un país de paletos. Ni tan siquiera podremos mirar las estrellas (porque están cerrando los observatorios)

Turismo, si, pero, por favor, no tan solo turismo.

domingo, 25 de marzo de 2012

Psicologia de Manada


El comportamiento de rebaño término que se aplica a los seres humanos aparece por primera vez en el libro de 1914 El Dr. Wilfred Trotter "Instintos de la manada en la Paz y la Guerra" . No era exactamente una idea nueva, aunque Trotter puede ser acreditado como autor de la frase. Sigmund Freud, por ejemplo, la describe ampliamente en sus ideas de la psicología de masas, y Carl Jung sugiere que la psicología es consecuencia de lo universal o inconsciente colectivo. (o de masas)

Uno de los aspectos del comportamiento de rebaño que a menudo se observa es que el rebaño no está totalmente interesado en la protección del grupo. En cambio el interés propio es un motivador primario.






Saberes desechables

Este texto forma parte de un estudio más amplio llamado "Sujeto a lo económico: efectos de la norma única en el campo de la inserción laboral" Trabajo presentado en el grupo de Psicoanálisis y Pedagogía en mayo de 2004. Xavier Orteu

Aún siendo un estudio de 2004, considero que recoge una visión de los problemas sobre el trabajo absolutamente certera. Y el punto que he elegido de todo su estudio, Los marcos institucionales de la inserción laboral, que, repito, es bastante amplio, es el que, en este momento, me afecta. Después de más de dos años realizando cursos (unos con mas interés que otros) dependiendo del educador (o mas bien de que éste lo fuera o no) de turno y de sus habilidades (o carencias de ellas las mas de las veces), puedo asegurar que soy la feliz poseedora de muchos "talentos totalmente desechables".

El encargo / la finalidad. Los dispositivos de inserción trabajarán para adaptar a los parados a esta nueva normalidad. Este encargo, en realidad es el de dar un lugar en el que poder construir una nueva identidad laboral y que supla a la red laboral como espacio de vínculo social.  El contrato fundacional de estos dispositivos se asienta en ofrecer un espacio en el que se hace presente una promesa, volver a ocupar un lugar dentro del mercado laboral. Pero para alcanzar este objetivo, se encuentran con un obstáculo: intentan dar valor social al parado a través del acceso al trabajo en un momento en el que el mercado de trabajo justamente desregulariza todos los sistemas de acceso, de circulación y de promoción.

El sujeto. En este punto, los dispositivos afianzan sus estrategias de control a través de la individualización del problema la cuestión no se va a plantear en relación al paro sino en relación al parado. Las acciones tienen como punto de partida una explicación de por qué una determinada persona y no otra, está en paro. Sin ánimo de entrar a fondo en este tema, podríamos decir que se dan dos grandes bloques de respuestas Aquellas que tienen que ver con lógicas de carácter sustancialista que proponen una lectura en la que el parado lo es en-si-mismo, se es parado y hay causas en su interior (explicadas por circunstancias económicas, sociales o incluso familiares, circunstancias "socio") que explicarían porqué ha sido esa persona y no otra la que ha quedado en paro. En ellas la responsabilidad del sujeto se borra.

Otra posición es la que entiende que el sujeto está en paro -en lugar de es un parado-. El parado es un efecto de estar en una situación de paro, por lo tanto las causas que explican como está en paro remiten a una cuestión de su responsabilidad al respecto. De algo particular que tiene que ver con su experiencia y por lo tanto de cómo se hace cargo de ella.

El agente. La lógica de acción de los profesionales en estos dispositivos es la que sigue: inicialmente se busca una información útil, una evaluación que de cuenta del desajuste entre el sujeto y el ideal de trabajador que opera en la mente de los agentes. Este factor de desajuste se valora en términos de "empleabilidad" y va a puntuar al parado en términos de déficit, de aquello que le falta para llegar a ser el ideal de trabajador. Para delimitar este desajuste se emplean protocolos, cuestionarios y otros mecanismos análogos.

A partir de aquí, se plantea un proyecto de inserción en el que se desarrollen aquellos aspectos que se han señalado. Los educadores son quienes van a ejercer de jueces a la hora de valorar la legitimidad del esfuerzo que desarrolle el sujeto. En este sentido, se recuperan viejas formas de filantropía en las que el sujeto debe poner de manifiesto que es un "buen parado. El desarrollo de este plan se concreta en acciones, módulos, cursos o programas de apoyo o como también se llama actualmente, de "acompañamiento" a la inserción. En estas acciones ha nacido un prolífico mercado de la personalidad en el que el futuro trabajador deberá adquirir aquellas competencias personales que se requieren para el lugar de trabajo al que aspira. La mayoría del saber que se adquiere es de carácter perecedero1ya que los contenidos a trasmitir son del orden de lo que algunos denominan como "saberes desechables" (*)
(*) En estos momentos el talento, por sí solo, no significa nada. Habrá que afilarlo continuamente, porque lo que hoy es actualísimo, mañana será cosa del pasado, algo inservible y hasta incómodo ante las nuevas realidades. Y los gerentes y líderes, tendrán también que desarrollar nuevas competencias y ser conscientes de que su equipo de trabajo tendrá que estar a la vanguardia de los vertiginosos cambios

Así, tendríamos, Los SABERES que nos aportan la indispensable estructura para pensar y construir nuestra personalidad y estos, saberes "desechables", destinados a reconfigurar el aparato "educativo" según los intereses políticos y financieros del Capital (o de los Mercados como se les llama ahora)  En definitiva, se trata de saberes desechables, tan desechables como las personas que los detentan provisionalmente, en la medida en que, al basarse en competencias rutinarias y estar adaptados a un contexto preciso, dejan de ser útiles en cuanto se supera su propio contexto



jueves, 22 de marzo de 2012

O sin trabajo o explotados¡¡¡¡

Porque no es cierto que exista una “clase media” mayoritaria, que actúa como una supuesta realidad uniforme. Existen más bien varias clases sociales, cuyo carácter está definido, en esencia, por el control de los medios de producción.
Así, por un lado tenemos una clase que controla los resortes de la economía capitalista: banqueros y grandes empresarios (o más bien grandes corporaciones controladas por accionistas mayoritarios).
Por debajo hay varios grupos o clases de trabajadores, más o menos cualificados o poseedores de un pequeño capital, que los diferencia dentro de la estructura productiva capitalista, pero que comparten todos el no controlar, o hacerlo a duras penas, los resortes económicos. Son los profesionales liberales, autónomos, pequeños y medianos empresarios, trabajadores manuales, amas de casa o estudiantes, amén de los pobres de solemnidad. Se da además el caso de que este amplio conjunto depende de la clase social más elevada en la pirámide de la economía para su sustento, bien como asalariados, bien como proveedores o prestadores de servicios, todos atados al sistema financiero por sus necesidades personales o empresariales.
Es lo que siempre se ha conocido por explotación.